¿Trasladar el mercado binacional de Dajabón para frenar la inmigración irregular haitiana?
Un golpe bajo a la economía popular dominicana

Vendedores/as y compradores/as haitianos/as cruzan la frontera en para aprovechar del mercado binacional de Dajabón
Las declaraciones ofrecidas a la prensa el pasado viernes 9 de febrero por el Secretario de las Fuerzas Armadas dominicanas, almirante Sigfrido Pared Pérez, han tomado a todo el mundo de sorpresa.
El mercado binacional, que se celebra cada lunes y viernes en la localidad fronteriza de Dajabón, se trasladaría a un área que se dice ser “tierra de nadie”, entre la comunidad haitiana de Juana Méndez y el puesto de control del Ejército en Dajabón, a fin de evitar que haitianos indocumentados aprovechen la feria y se internen en el territorio nacional.
¿Es así que el gobierno dominicano piensa eliminar el fenómeno de los viajes ilegales, del tráfico de migrantes y la trata de personas en la frontera dominico-haitiana?
¿Fue un simple globo de prueba o una decisión tomada unilateralmente por las autoridades, sin previa consulta de los diferentes actores involucrados en la realización del mercado mismo?
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[Descarga el documento inextenso en formato word pulsando aqui]
En la frontera, como en cualquier otro lugar de la isla, salvo los espacios pertenecientes por acuerdos internacionales a las representaciones diplomáticas, cada pulgada de terreno tiene que ser haitiana o dominicana. Aquí no existe “tierra de nadie”, aunque sí existen fenómenos como el trafico de migrantes y la trata de personas que “nadie” quiere realmente enfrentar.
“Nadie” parece tener voluntad para hacer cumplir las leyes contra el tráfico de armas, de drogas o de seres humanos, y las autoridades, en vez de asumir su rol, siguen haciéndose los de la vista gorda. Según el almirante Sigfrido Pared Pérez, “un gran número de haitianos indocumentados aprovecha el mercado que se celebra cada lunes y viernes en Dajabón para escabullirse y trasladarse a otros puntos del país”. Pero, si bien es cierto que buscones dominicanos y haitianos aprovechan el mercado binacional para organizar viajes ilícitos hacia el territorio dominicano, sería una media verdad circunscribir esos actos ilegales solamente en el entorno del mercado.
Citando un informe entregado personalmente el 27 de junio de 2005 a diferentes autoridades gubernamentales (entre ellas el Director General de Migración, Carlos Amarante Baret, y el Jefe de Estado Mayor del Ejercito Nacional, José Ricardo Estrella Fernandez) por una delegación de Solidaridad Fronteriza/SJRM y de la Red Binacional Jano Siksè, las localidades por donde suelen pasar ilegalmente los migrantes estaban ya claramente señaladas: de Ferrier (Haití) a Sanché – La Vigía (RD); de Capotille (Haití) a Capotillo (RD); cruzando por el Coroso y Tilori - Restauración y zonas rurales de Dajabón, para luego seguir de manera ilegal hacia diferentes partes de la República Dominicana en busca de trabajo.
Aun sabiendo todo eso, ahora se quiere plantear el traslado de un mercado binacional que ha representado una experiencia positiva y sin precedentes de gestión mixta de intercambios comerciales y socio-culturales entre las dos naciones. Una experiencia que había llevado a la formulación de un proyecto financiado por la Unión Europea para la construcción de un nuevo y moderno mercado binacional, siempre del lado dominicano, como parte de un proyecto conjunto con Haití, que incluiría la construcción de otro puente fronterizo sobre el río Masacre, la carretera Cabo Haitiano-Juana Méndez, dos salones para Embajadores, entre otras importantes realizaciones.
¿Por qué cuestionar hoy un proyecto que, después de varios años de tergiversación, había llegado ya hasta la compra de un terreno para la construcción de la infraestructura y la fijación de una indemnización para las 33 familias que serían desalojadas? [lea ¿El mercado de Dajabón? Jumm… ¡Gato entre macuto!]
El traslado del mercado binacional fuera de Dajabón sería un golpe bajo a la economía popular dominicana y haitiana y un factor de incremento de la inmigración haitiana irregular.
Si el solo ayuntamiento de Dajabón perdería la posibilidad de cobrar millones de pesos anuales por concepto de impuestos, dado que el mercado estaría ubicado fuera de la jurisdicción de la República Dominicana, perderían su trabajo también los transportistas interregionales, motoconchistas, chiriperos, vendedores de frutas, vendedores de agua, comedores populares, limpiabotas, etc., todos/as dominicanos y dominicanas.
Así mismo pasaría con los muchos haitianos que aprovechan la oportunidad para transportar – en carretillas o sobre sus cabezas– los productos desde Haití hacia el mercado binacional de Dajabón, y el agravamiento de la pobreza en una zona fronteriza haitiana ya empobrecida y sobre poblada, resultaría en un grave aumento de los candidatos haitianos a viajes ilegales.
Si la preocupación de las autoridades dominicanas es de verdad la de reducir el trafico de personas, exhortamos a que se tome en consideración el “Mensaje ante la migración haitiana” de los obispos dominicanos, los cuales hicieron un llamado al gobierno “a enfrentar sin demora y con seriedad ese reto”, para “ordenar este fenómeno migratorio sin prejuicios, con visión positiva de la inmigración y con seriedad”.
En el mismo sentido se expresa el P. Regino Martínez Bretón, sj, director de Solidaridad Fronteriza: “El compartir la misma isla, la misma tierra, nos exige compartir una vida en relación. Los problemas y necesidades de un lado afectan al otro y requieren esfuerzo conjunto para poder encontrar soluciones permanentes a la situación actual”.
En fin, si la preocupación de las autoridades dominicanas era la de experimentar una nueva tipología de Mercado Binacional, ¿porque no buscar el camino de la concertación y de la consulta popular para legitimar una decisión de esta magnitud y crear una Comisión binacional encargada de realizar un estudio sobre el impacto que tendrá en el medio circundante y, más en profundidad, en las relaciones fronterizas?

Vendedores/as y compradores/as haitianos/as cruzan la frontera en para aprovechar del mercado binacional de Dajabón
Las declaraciones ofrecidas a la prensa el pasado viernes 9 de febrero por el Secretario de las Fuerzas Armadas dominicanas, almirante Sigfrido Pared Pérez, han tomado a todo el mundo de sorpresa.
El mercado binacional, que se celebra cada lunes y viernes en la localidad fronteriza de Dajabón, se trasladaría a un área que se dice ser “tierra de nadie”, entre la comunidad haitiana de Juana Méndez y el puesto de control del Ejército en Dajabón, a fin de evitar que haitianos indocumentados aprovechen la feria y se internen en el territorio nacional.
¿Es así que el gobierno dominicano piensa eliminar el fenómeno de los viajes ilegales, del tráfico de migrantes y la trata de personas en la frontera dominico-haitiana?
¿Fue un simple globo de prueba o una decisión tomada unilateralmente por las autoridades, sin previa consulta de los diferentes actores involucrados en la realización del mercado mismo?
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En la frontera, como en cualquier otro lugar de la isla, salvo los espacios pertenecientes por acuerdos internacionales a las representaciones diplomáticas, cada pulgada de terreno tiene que ser haitiana o dominicana. Aquí no existe “tierra de nadie”, aunque sí existen fenómenos como el trafico de migrantes y la trata de personas que “nadie” quiere realmente enfrentar.
“Nadie” parece tener voluntad para hacer cumplir las leyes contra el tráfico de armas, de drogas o de seres humanos, y las autoridades, en vez de asumir su rol, siguen haciéndose los de la vista gorda. Según el almirante Sigfrido Pared Pérez, “un gran número de haitianos indocumentados aprovecha el mercado que se celebra cada lunes y viernes en Dajabón para escabullirse y trasladarse a otros puntos del país”. Pero, si bien es cierto que buscones dominicanos y haitianos aprovechan el mercado binacional para organizar viajes ilícitos hacia el territorio dominicano, sería una media verdad circunscribir esos actos ilegales solamente en el entorno del mercado.
Citando un informe entregado personalmente el 27 de junio de 2005 a diferentes autoridades gubernamentales (entre ellas el Director General de Migración, Carlos Amarante Baret, y el Jefe de Estado Mayor del Ejercito Nacional, José Ricardo Estrella Fernandez) por una delegación de Solidaridad Fronteriza/SJRM y de la Red Binacional Jano Siksè, las localidades por donde suelen pasar ilegalmente los migrantes estaban ya claramente señaladas: de Ferrier (Haití) a Sanché – La Vigía (RD); de Capotille (Haití) a Capotillo (RD); cruzando por el Coroso y Tilori - Restauración y zonas rurales de Dajabón, para luego seguir de manera ilegal hacia diferentes partes de la República Dominicana en busca de trabajo.
Aun sabiendo todo eso, ahora se quiere plantear el traslado de un mercado binacional que ha representado una experiencia positiva y sin precedentes de gestión mixta de intercambios comerciales y socio-culturales entre las dos naciones. Una experiencia que había llevado a la formulación de un proyecto financiado por la Unión Europea para la construcción de un nuevo y moderno mercado binacional, siempre del lado dominicano, como parte de un proyecto conjunto con Haití, que incluiría la construcción de otro puente fronterizo sobre el río Masacre, la carretera Cabo Haitiano-Juana Méndez, dos salones para Embajadores, entre otras importantes realizaciones.
¿Por qué cuestionar hoy un proyecto que, después de varios años de tergiversación, había llegado ya hasta la compra de un terreno para la construcción de la infraestructura y la fijación de una indemnización para las 33 familias que serían desalojadas? [lea ¿El mercado de Dajabón? Jumm… ¡Gato entre macuto!]
El traslado del mercado binacional fuera de Dajabón sería un golpe bajo a la economía popular dominicana y haitiana y un factor de incremento de la inmigración haitiana irregular.
Si el solo ayuntamiento de Dajabón perdería la posibilidad de cobrar millones de pesos anuales por concepto de impuestos, dado que el mercado estaría ubicado fuera de la jurisdicción de la República Dominicana, perderían su trabajo también los transportistas interregionales, motoconchistas, chiriperos, vendedores de frutas, vendedores de agua, comedores populares, limpiabotas, etc., todos/as dominicanos y dominicanas.
Así mismo pasaría con los muchos haitianos que aprovechan la oportunidad para transportar – en carretillas o sobre sus cabezas– los productos desde Haití hacia el mercado binacional de Dajabón, y el agravamiento de la pobreza en una zona fronteriza haitiana ya empobrecida y sobre poblada, resultaría en un grave aumento de los candidatos haitianos a viajes ilegales.
Si la preocupación de las autoridades dominicanas es de verdad la de reducir el trafico de personas, exhortamos a que se tome en consideración el “Mensaje ante la migración haitiana” de los obispos dominicanos, los cuales hicieron un llamado al gobierno “a enfrentar sin demora y con seriedad ese reto”, para “ordenar este fenómeno migratorio sin prejuicios, con visión positiva de la inmigración y con seriedad”.
En el mismo sentido se expresa el P. Regino Martínez Bretón, sj, director de Solidaridad Fronteriza: “El compartir la misma isla, la misma tierra, nos exige compartir una vida en relación. Los problemas y necesidades de un lado afectan al otro y requieren esfuerzo conjunto para poder encontrar soluciones permanentes a la situación actual”.
En fin, si la preocupación de las autoridades dominicanas era la de experimentar una nueva tipología de Mercado Binacional, ¿porque no buscar el camino de la concertación y de la consulta popular para legitimar una decisión de esta magnitud y crear una Comisión binacional encargada de realizar un estudio sobre el impacto que tendrá en el medio circundante y, más en profundidad, en las relaciones fronterizas?




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