martes 17 de mayo de 2005

Grave crisis humanitaria en Wanament



El gran flujo de personas expulsadas de Republica Dominicana a partir del pasado viernes 13 de mayo de 2005 ha estado agravando la ya difícil situación en la que viven los 88 mil habitantes de la ciudad fronteriza haitiana, que no cuenta con los servicios básicos de agua y energía eléctrica.

El Estado dominicano parece haber suspendido las expulsiones, aunque falte todavía una declaración oficial de las autoridades militares y de migración, y mientras que la situación en Wanament se parece mucho a los campos repletos de refugiados que huyen de una zona de guerra.

El personal de Solidarite Fwontalyè/SJRM ha brindado apoyo hasta ahora a 1414 personas, entre ellos 931 adultos y 483 menores de edad, la mayoría de los cuales llegaron con la sola ropa que tenían puesta al momento de ser detenidos por las autoridades dominicanas.
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Solidarite Fwontalyè/SJRM, con el apoyo de la Red Binacional Jano Sikse, las hermanas de San Juan Evangelista, las hermanas de San Francisco de Asís, la Cruz Roja de Haití, Batay Ouvriére, la Policía nacional haitiana y el Ayuntamiento de Wanament, han podido brindar a los expulsados comida, alojamiento y transporte hacia sus pueblos de origen en el interior del país. La parroquia de Wanament ha ofrecido el local para la acogida de los más necesitados y para la recogida de los datos personales necesarios para su identificación.

A la situación de pobreza extrema en que se encuentran los expulsados, se añade el dolor para la separación personal y material que muchos de ellos han padecido al dejar con urgencia el territorio de República Dominicana. Entre las razones de desesperación más graves hay:

  • padres y madres asustados por el destino de sus hijos, que dejaron en las escuelas sin poderse comunicar con ellos;
  • niños y niñas que han sido expulsadas sin sus propios padres;
  • esposos y esposas que no saben donde están sus parejas;
  • trabajadores migrantes que perdieron el cobro de sus salarios;
  • hombres y mujeres que están preocupados por el destino de sus casas y pertenencias que dejaron sin seguridad.

A todo eso se añade el drama de todas las personas que, aun teniendo documentos legales que certifican su derecho a permanecer en territorio dominicano, no pueden volver a sus hogares por la falta de respeto a la legalidad de las autoridades dominicanas.

El personal de Solidaridad Fronteriza y Solidarite Fwontalyè, oficinas del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes, están trabajando de manera conjunta para que la Dirección General de Migración y el Consulado dominicano en Wanament encuentren solución a los casos de estos ciudadanos dominicanos injustamente expulsados del país.